domingo, 15 de octubre de 2017

Año Jubilar Teresiano

La tenemos al lado. Nació y murió muy cerca de nuestra Villa y dicen que por aquí estuvo, más poco quiso saber de los nuestros de los que cuentan que incluso se desprendió  del polvo de sus sandalias.  Tal vez por esta razón y pese al Convento no le solemos ser muy devotos, que no contamos ni siquiera con una imagen suya en nuestras Iglesias, si bien cuenta con una barriada dedicada a su nombre.
Santa Teresa.

Ser mujer y ser alguien y llegar a ser recordada en el tiempo fue toda una hazaña. Ninguna feminista la tiene como icono.

Doctora de la Iglesia. Es decir la consideración  más elevada después de ser subido a los altares. Y Fundadora de una orden  religiosa que perdura en el tiempo.

Como dicen ahora "un monstruo" un ejemplar humano de primer orden  al que no se le presta atención  por llevar hábito y decidir pasar su vida entre cuatro te paredes. Vamos,  por ser monja.

En Castilla los curas y monjas son eso, curas y monjas.

Durante un año podemos saborear sus enseñanzas y conocer mejor su vida. Es una gran oportunidad el Año Jubilar que se le ha concedido al Convento de la Anunciación. Un peregrinaje obligado de cuerpo, mente y espíritu para quienes nos sentimos católicos. Allí no espera la Santa.


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