domingo, 26 de noviembre de 2017

CONSUMIR CONSCIENCIA

El otro día en Catequesis un niño a la pregunta de quien nació en Navidad respondió que Papá Noel.

Que tengas que competir con un gracioso, rechoncho y barbudo abuelete del que sólo se sabe que trae regalos y que El ni tenga en propiedad el pesebre, le pone las cosas difíciles al de Nazaret.

La Navidad es la fiesta del consumo por excelencia. Si lo dudas intenta pasar unas Navidades sin consumir.

Los regalos son los protagonistas.

¿Recuerdas lo que te regalaron o regalaste el año pasado?

Una sociedad educada en el consumo como fuente de prosperidad de su sistema productivo hace consumidores y estos se desvinculan del producto de consumo para centrarse exclusivamente en el hecho de consumir.

Recuerdo el día en que mi madre me llevaba al ultramarinos de mi tío Juan para hacer la compra de la  Navidad. Todo un acontecimiento. Yo observaba como mi tío iba colocando las tabletas de turrón y las latas de conserva una a una y las anotaba con su bolígrafo BIC Naranja en la nota que luego repasaba con sumo cuidado. Era un gran dia.

La compra compulsiva e inconsciente se ha adueñado de muchas vidas. Comprar para consumir.

Consumo ergo existo.

Este año voy a consumir consciencia.
Te propongo que tu también la consumas  y hagas de cada compra un hecho sacramental lleno de consciencia, presencia y amor. Tenemos tiempo. Aún nos queda todo el Adviento para prepararnos.

Esta Navidad consumamos Consciencia
Consumamos Amor que es de lo que se trata.

Siempre Adelante.

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