domingo, 10 de junio de 2018

ESCÉPTICOS y DESCREÍDOS

En el siglo XX la inmensa mayoría de la sociedad en España se volvió descreída después de recibir una formación católica a conciencia y en algunos casos a base de excesiva disciplina y celo apostólico.

Hoy la sociedad ya no se define religiosa. Dejó de creer en nada que no sea tangible . Y, de creer, sólo cree y nada más.

De una sociedad religiosa a una sociedad de creencias. Cada uno tiene ahora su credo personal, su propia y personal  religión.

El siglo XXI la sociedad se enfrenta a una epidemia de posverdad y noticias falsas. Lo que circula por la red de redes que es internet no tiene en muchos casos la solvencia que antaño tenían los medios de comunicación y los periodistas. Tal vez porque donde ahora nos informamos ni son medios, ni son de comunicación, ni los atienden periodistas.

La necesidad del escepticismo se impone. La necesidad de ser escéptico con lo que me cuentan será el antídoto frente a la manipulación. Sólo siendo escéptico puedo sobrevivir en un mundo falseado a través de las redes sociales.

Incrédulos y escépticos serán o seremos.

Y si estás dos actitudes se consolidan a nivel social se generará una manera de entender las relaciones humanas.

El descreído y el escéptico es un personaje encerrado ensimismo. Receloso. Autoreferenciado.

A lo largo de la historia la Edad Media representa un período de recelo.

¿Nos enfrentamos a otra Edad Media de señores y castillos digitales y un pueblo explotado y amedrentado en una sociedad hipertecnologica, donde el ciudadano no puedo acceder al poder controlado por la Inteligencia Artificial ?

Apasionante reto para la humanidad.

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